1964 – 1974. La Crisis de los Hombres de Trono (I Parte)

 

Hubo una época, no muy lejana, en la que los portadores llevaban los tronos en carrerilla,  fumaban en el recorrido, aliviaban sus vejigas bajo el trono, o dejaban los tronos en calle Méndez Núñez para tomar el bocadillo y la cerveza, y, sobre todo, soportaban más de 30 kilos. Los tronos, sobre todo de Vírgenes, tenían problemas para proseguir. Y la solución llegó desde el interior de las cofradías, desde la juventud. Los que peinamos canas vivimos esa época, por cierto que, muy poco documentada. En nuestra web recordaremos como fue el paso de los estibadores a los jóvenes hombres de trono, con ayuda de nuestros colaboradores.

En la década de los 60, los problemas económicos acuciaban a las cofradías; entre otras cosas, dificultaba el arreglo y la puesta a punto de los tronos, así como la contratación del número suficiente de portadores.

La mayoría de los tronos eran muy pesados y la capacidad de los varales apenas llegaba a los 150 puestos. Eso hacía que se tuvieran que buscar hombres fornidos para poder llevarlos. Las Hermandades contrataban a capataces y cada uno llevaba a un grupo de hombres, sobre todo estibadores del puerto.

Las cofradías habían reconstruído su patrimonio; pero los órganos de gobierno seguían anquilosados. Enrique Navarro estaba enfermo y dimitiría en 1969. Muchas hermandades no cobraban sus cuotas ni procuraban nuevos hermanos. El número de éstos en las procesiones disminuía sensiblemente.

Por otra parte, los capataces eran poco formales a la hora de la contratación; algunos pedían cantidades cada vez más altas y una parte de los contratados no se presentaban el día de la salida procesional. Los portadores, por una parte, eran poco responsables y por otra, el peso de los tronos era excesivo para el número de ellos.

Conforme avanzaba el recorrido el trono pesaba más al haber “deserciones”. Con frecuencia había problemas para poder completar el recorrido, pero hasta mediados de los 60 no se empezó a exteriorizar los problemas. Incluso, hasta 1969 la prensa local no se hacía eco de esta problemática.

El estado de pobreza se observa en la zapatilla de este hombre de trono (Sentencia. 1961)

 

Cuando el público observaba que las patas de los tronos iban arrastrando, sobre todo, las de las Vírgenes, jaleaba dando ánimos o intentaba meter el hombro; pero los mismos portadores impedían que voluntarios entre el público ayudaran.

Virgen del Gran Perdón en la plaza de Capuchinos 1964. Desde la misma salida se ve la dificultad para llenar un trono. Incluso, un espectador mete el hombro.

 

       Estas son las cantidades que se abonaban por entonces:

En 1964, Sepulcro pagaba 175 pesetas a cada uno de los 160 portadores, que eran elegidos por el capataz que cobraba 4000 pesetas. 

En 1972, la cantidad que abonaba la hermandad del Rescate era considerablemente superior: 350 ptas a hombres de trono y 15.000 a capataces.

 

Algunas cofradías tenían especial vinculación con colectivos que le suministraban hombres portadores, por lo que no tenían problemas.

1939: Primer año que sale la Cofradía “de los Mutilados”, llevado por soldados del Campamento Benítez. En el acuartelamiento y en la playa vecina ensayaban su paso marcial.  Se dice que ellos fueron los primeros en el levantamiento a pulso.

1945: aunque anteriormente Pasión y Servitas apostaron por los propios hermanos para llevar sus tronos, la primera cofradía que revolucionó este concepto fue la del Coronado de Espinas, siendo conocida por ello, como de Estudiantes. Incluso estaba dirigida por jóvenes, algo poco habitual por entonces.

Década de los 50: Otro caso es la cofradía del Prendimiento, con su vinculación con la Escuela Francisco Franco (hoy La Rosaleda); y como nos recuerda nuestro colaborador Miguel Antonio Herrera Lima: «en el patio de la escuela se ensayaba portando un trono lleno de piedras. La escasez de hombres y la imposibilidad de hacer frente a sus gastos tuvo sus inicios en los finales de los sesenta» (M.A. Herrera Lima).

1959: Según otro colaborador nuestro (R.V.R.), «la cofradía de El Rico ya hizo un llamamiento a la juventud malagueña».

De forma muy resumida (y con la ayuda de nuestros colaboradores de nuestro grupo en Facebook, testigos directos), vamos a detallar los problemas que hubo durante los años siguientes:

1964: Aunque los hombres de trono aludieron el mal estado del trono de la Virgen de la Soledad (Sepulcro) los problemas surgieron en cuanto salieron del tinglao, sobre todo en el costado izquierdo. Al llegar el trono a la cuesta (abajo) de Carretería, y no pudiendo seguir, se tomó la decisión de llevar a la Virgen por Tejón y Rodríguez hacia la iglesia de los Mártires

Trono de la Virgen de Gracia. 1963. Obsérvese el esfuerzo de los hombres de trono y «el espontáneo» metiendo el hombro.

 

En la siguiente parte, veremos como la Agrupación toma cartas en el asunto: por una parte, amenaza con sanciones; por otra, tiene que elegir entre poner ruedas o empequeñecer los tronos.

Ver II parte.

Fuente: Se añadirá al final de la III parte.

 

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En busca de nuestras raíces.

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