75º de la Bendición de las hechuras de Ntra. Sra de la Soledad

Madre de la Soledad, ¡qué difícil es plasmar en palabras lo que siento!

Si cuando hablo de ti me falta el aliento.

Eres heredera de un nombre que se pierde en los siglos, es tu destino, pues de la madera sin alma,

se talló tu rostro divino.

Naciste recordando a las cenizas del pasado, como esperanza de un barrio en un mundo por la codicia y la locura destrozado.

Desde tu atalaya me abres tus brazos, para cobijarme, ¡oh bálsamo de amor! mi corazón se renueva cuando te miro fijamente; ya que con tus llorosos ojos apaciguas mi mente.

Vecina ilustre y Venerable, tú sabes marcar el tiempo de las cosas, aunque la inquietud me aprisione, pues me escuchas paciente, bajo tus hechuras dolientes.

Manos dulces y serenas donde quiero agarrarme para no caer en la oscuridad, mostrándome el camino sin descuidarme.

Sagrado pie que sustenta mi existencia, dando la razón de ser a mi creencia.

Soledad, soledad Trinitaria; Soledad de entre las soledades, Señora de tu barrio y Reina Madre de San Pablo.

 

 

Foto de Portada: Raúl Peláez Luna.

Texto: Jesús Díaz Domínguez

Fuente: Santo Traslado y Soledad

Autor

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