Antonio Baena: Constructor de sí mismo. (I parte)

Antonio Baena: Constructor de sí mismo. (I parte)

Hablar del nacimiento de la Agrupación de Cofradías es hablar de Antonio Baena. Ahora, cuando se están organizando los actos para conmemorar el centenario de la Agrupación, vamos a recordar la figura de este hombre. Hombre de extracción social muy modesta, pero dotado de una clara inteligencia y de una gran capacidad de organización, se hace cargo en 1920 de unas cofradías históricas de la ciudad: La de la Sangre. Y al año siguiente, preside la recién fundada Agrupación.

 

 

DE PEÓN DE ALBAÑIL A AFAMADO CONTRATISTA

Hijo de familia humilde (madre costurera y padre sereno) y criado por sus abuelos, nació en calle Parras el 27 de abril de 1873.

Con nueve años su padre lo puso a trabajar como marmolista. Y con catorce era peón de albañil, trabajando en la construcción de la calle Marqués de Larios. Trabajaba doce horas diarias (desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde, que era el horario habitual de un albañil), y por las noches recibía clases de matemáticas y dibujo.

En 1900 se casó con Ana María Ruiz Luque. Tres años después pasó a contratista de obra. Así empezó a hacer fortuna y compró una villa en La Caleta, cambiándole el nombre a Santa Ana en honor a su esposa. Pero el dinero no impidió que cuidara de sus empleados: Llegó a un acuerdo con la farmacia Laza para abrir en ella una cuenta en que se cargaba el importe de las medicinas de sus empleados y familiares. Y en el Asilo de Nuestra Señora de los Ángeles, construyó un pabellón con el nombre de Santa Ana. Fue Presidente de la Junta del Asilo.

Con su mujer en la Villa de Santa Ana.

 

Consiguió las contratas municipales de la Casa de la Misericordia, estación de suburbanas del Puerto, cochera de los tranvías, edificio del Banco Hispanoamericano (en la Alameda, esquina con calle Córdoba), Fábrica de Tabaco, casas de Félix Saenz (en el Paseo de Reding). Y obras fuera de la ciudad, como en Melilla, donde construyó un edificio que lleva su nombre.

Edificio que hizo en calle Alcazabilla (Foto propia)

 

 IMPULSOR DE LA COFRADIA DE LA SANGRE

En 1920 fue elegido hermano mayor de la Cofradía de la Sangre, y comenzó una época de esplendor y desarrollo. Primero fue modificar el trono de José Antonio Oliver (1919), de la mano de Antonio Barrabino.

En 1921, se le concedió a la Cofradía el título de Real. Y los Reyes fueron elegidos Hermano Mayor Honorario y Camarera de Honor, respectivamente.

En 1922, aumenta el número de imágenes. Pasará la iconografía de una escena de Calvario, a lo que se llamaría “La Sagrada Lanzada”. Serían realizadas en pino (excepto el caballo, en caoba). Estas serían las imágenes: Longinos con su caballo; sayón que sujeta las bridas; María Salomé, María Cleofás, María Magdalena, San Juan y la Dolorosa. Lógicamente, el trono se tuvo que ampliar medio metro de largo y de ancho.

En 1922, consiguió para su Cofradía el Pendón Morado de Castilla gracias al infante Jaime de Borbón. (Ver foto de portada)

En 1924, la Cofradía decide cambiar varias de las imágenes. Pero, aunque eran de gran calidad daban un aspecto heterogéneo al conjunto. (En otro artículo, veremos con más detalles estos cambios).

Ese mismo año, se estrena el nuevo trono de Luis de Vicente, del más estilo barroco. En 1928 se añadieron unos angelitos alados. 

En 1929, la Cofradía decidió tener una nueva advocación, la de Consolación y Lágrimas. La imagen la donó Antonio Baena, que la había adquirido a Dolores Serrano dos años antes, como imagen de urna.  Aunque primero fue atribuída a Fernando Ortiz, algunos autores la relacionan con Antonio del Castillo.

Para ser procesionada, Francisco Palma hizo algunas modificaciones, como crear un juego de manos, más dialogante (en lugar de las entrelazadas de la original). La imagen era de una belleza extraordinaria (ver). Desgraciadamente, sufrió una desafortunada transformación en 1972. Francisco Naranjo Beltrán devuelve a su origen a esta bella Dolorosa en 2020. (ver)

Gracias al tesón y sentido de organización de Baena, convierte esta cofradía en una de las más importantes de la ciudad, pero los problemas económicos eran muy fuertes. Entonces piensa que si se agrupan las cofradías, éstas podrían afrontar nuevos retos y se ayudarían mutuamente.

 

Fuente: Personajes de Málaga. Julián Sesmero. Diario Sur. “Historia de las Cofradías…” Llordén/Souviron. Imágenes de un siglo. Diario Sur. Semana Santa desaparecida. Arguval. Web de la Agrupación. Web de la Cofradía de la Sangre

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En busca de nuestras raíces.

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