El Aguador: Un Martes Santo

Voy a redactar un hecho que me ocurría un Martes Santo con la Hermandad de Nueva Esperanza. Hombres de trono que tras muchas horas llevando sobre sus hombros a sus Sagrados Titulares la sed hacia acto de presencia.

Contemplaba la procesión desde el balcón de mi casa, madrugada del Martes al Miércoles Santo. La Hermandad de Nueva Esperanza cruzaba la calle Eugenio Gross para enfilar la calle Eduardo San Martín camino de su encierro en su barrio de Nueva Málaga.

 

Maria Stma de Nueva Esperanza. Martes S. 2017. Foto: Faly Santiago Gallego.

 

La sección de Nazarenos del Cristo cruzaba la avenida, de repente oigo unas voces a modo de siseo seguida de un «oiga, por favor«, cuando inclino la cabeza bajo mi balcón, dos hombres me piden por favor que si pueden subir a mi casa para rellenar los botijos. Por supuesto les dije que si.

Cuando llegaron pidieron si podían sentarse mientras se llenaban. Y nos cuentan que «nadie desde la calle Trinidad nos ha querido rellenar de agua los botijos».

Estaban agotados, sus caras les delataba el cansancio.

Tras rellenar los dos botijos nos dieron mil veces las gracias «muy agradecidos, nos queda un trecho y no teniamos ni una gota de agua para dar a los hombres de trono».

Y es que la labor de estos señores a veces pasa desapercibida y son un pilar dentro de un desfile procesional. Mi aplauso para ellos, pues son uno más en la procesión. Sin distinción.

Gracias «Aguaor» .

 

 

Dibujo de Portada: Conchi Álvarez

Autor

Cofrade y Hermana de Zamarrilla, Santo Traslado y Sepulcro. Escribiendo Historias desde 2016.

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