El Chasquido

El Chasquido

Este suceso ocurría en la mañana del Viernes Santo de 1930, cuando la procesión del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso iba de regreso a Santo Domingo.

Aquel año el trono del Cristo no fue bien desde el principio, desde prácticamente la salida. Durante la noche los hombres de trono acabaron por pelearse entre ellos de tanto echarse el peso de un costado a otro. Aún así, hasta después de la amanecida no se precipitaron los acontecimientos.

Cuando la cofradía regresaba por calle Larios y la Rotonda del Marqués de Larios, los hombres no podían más, y las patas comenzaron a arrastrar por los adoquines. Apenas diez minutos más tarde, a la altura de Puerta del Mar, se rompió la primera pata. Aún quedaban más de tres horas para el encierro.

El Cristo continuó su camino por la Alameda y pasadas las nueve de la mañana y cuando subía el Puente de Tetuán, en medio de una descontrolada carrerilla, se produjo el suceso.

Se oyó un chasquido enorme y después ese silencio propio de las situaciones graves. Entonces alguien se percató: los cables del tranvía se habían llevado por delante el remate superior de la cruz. Enseguida un Cofrade, de apellido Trigueros, se subió al trono. Se fue directo al hombro izquierdo del Nazareno sobre el que cargaba la pesada cruz de ébano y plata para comprobar que no hubiese ningún daño en la imagen. Por fortuna así fue.

La talla no había sufrido lo más mínimo gracias a la pletina del hombro, aguantando el zamarreón. Después comenzó a buscar el extremo de la cruz tras ver que el corte había sido limpio. Con alguna dificultad lo encontró entre los pedazos de corcho y las pitas del risco sobre el que se alzaba el Señor. Luego tanteó la cruz para comprobar si se movía y había que fijarla al cirineo aunque no fue necesario. Justo entonces llegaron los «alzacables», a los cuales fueron a avisar a la Casa del Guardia.

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