El Cruce de Estudiantes y Gitanos

 

 

Durante las décadas de los 60 y 70, las cofradías vivieron dos situaciones muy diferentes, pero que tuvieron como protagonistas a los hombres de trono. En ambos casos, hay poca documentación sobre ambos temas; de hecho, las webs de las cofradías y las publicaciones de la Agrupación ofrecen pocos datos. Uno es el cruce de Gitanos y Estudiantes en la Alameda; el otro la grave problemática de los hombres de trono, en su mayoría estibadores del puerto. Empezamos por el entonces famoso cruce.

Es muy difícil poner una fecha concreta al comienzo de esa celebración que fue el cruce de la Cofradía del Cristo Coronado de Espinas y la Cofradía del Cristo de la Columna en la Alameda.  Se sabe cuando acabó: cuando se modificó el horario y el orden de las procesiones por el recorrido oficial. 

A mediados de los 60 ya se realizaba el cruce en la rotonda del Marqués de Larios. El trono del Coronado de Espinas se introducía entre la tribuna que había frente al Banco Zaragozano (para los jóvenes, hoy Barclays) y la que estaba en mitad de la rotonda, para acercarse al de los Gitanos, que estaba girando en torno al Monumento del Marqués de Larios.

 

Al coincidir los tronos de ambos Cristos en la Alameda, Gitanos, que era la última, en la mitad de la Alameda, mientras que Estudiantes venía de la plaza del Obispo y se dirigía a su templo, lo que empezó un año como un saludo, se fue convirtiendo en “pique” entre ambas formaciones. Ninguno de los dos tronos quería ser el primero en dejar el “saludo”, por lo que se provocaba el “pique”, a base de levantadas a pulso. 

Los Gitanos estaban en ese momento a mitad de su recorrido, pero Estudiantes ya había pasado por el Recorrido Oficial y celebrado su acto en la plaza del Obispo, dirigiéndose a su templo por el lateral sur. 

Lo que sí es cierto que a mediados de los 70 ya estaba “institucionalizado” el cruce y era un punto de reunión de miles de personas para presenciarlo. Cualquier sitio era bueno para ser espectador: subidos a los ficus, a las marquesinas de las paradas… Y este público, con ganas de eternizar el momento, jaleaba a unos y otros para que no parara el espectáculo.

Los Gitanos, aunque más “frescos” por llevar menos tiempo en la calle, no podían seguir más tiempo en este “parón” puesto que estaban en el Recorrido Oficial, y se veían obligados a no demorar más el final. 

«Sobre esa base, no era feo, pero se disparó» (Jesús Castellanos, Diario Sur 2008). 

En los 70, el cruce de ambos tronos se hacía a la mitad de la Alameda, a la altura de la iglesia de Stella Maris.

 

Los tronos frente a frente a la altura de «Stella Maris». 1977

Cada año se iba perdiendo más el control de esa, en principio, sana rivalidad, por lo que se adoptó la modificación de los horarios y orden de procesiones para que no coincidieran más. Y eso ocurrió en 1987, cuando se invirtió el orden de paso de nuestras dos cofradías, y dejar la del Cautivo para la última.

Y así se dio por terminado este cruce que empezó a ser un saludo para evolucionar en un espectáculo lejos del sentir cofrade. 

Fuente: Foto de portada, Diario Sur. Fotos interiores del autor. El texto corresponde a recuerdos del autor. 

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En busca de nuestras raíces.

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