El frustrado intento de fundación de dos hermandades

En el año 2005, en un artículo publicado en Diario Sur, José Jiménez dio a conocer un dato sobre el frustrado intento de fundación de dos hermandades en el año 1935.

Se trataba de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Silencio. Los promotores elaboraron unos estatutos, fechados el 31 de mayo de 1935, que, siguiendo una de las normas establecidas en la ley de asociacionismo de 30 de junio de 1887, remitieron al Gobierno Civil para su pertinente aprobación.

El estudio y análisis de las reglas de la citada corporación revelan, como he comentado, la existencia de un intento de cambio en la dinámica procesionista de la Semana Santa de Málaga.

Personajes populares

En el grupo organizador se integraron personajes populares en la Málaga de aquellos años y con relevancia cofrade en la época posterior: José Aranda, José Luis Estrada, Adrián Risueño o Fermín Serrano, entre otros.

La nueva hermandad trataba de potenciar tanto el culto externo como el interno (misas, ejercicios de besapiés, quinarios, etc.). Pero no cabe duda de que donde radicaría esencialmente y se visualizaría el nuevo espíritu cofrade que querían establecer, sería durante la celebración de la estación penitencial.

Vía Crucis en 1946

Via Crucis en 1946.

El cortejo, que se iniciaría desde el interior de la iglesia de su sede y que se realizaría con un absoluto silencio, debería revestir «una extraordinaria sencillez aun dentro del esplendor». En él solo podrían intervenir hermanos de la cofradía previo abono de una luminaria. Esta manda estatutaria incluía a los encargados del transporte del trono de la sagrada imagen, lo que era considerado como un gran honor. Los cargos y puestos se desempeñaban tras un sorteo, con lo que se evidenciaba la no preeminencia de un hermano sobre otro.

Un sector minoritario de la opinión escrita criticaba la presencia militar en los desfiles

Sin que aún tuvieran concedida la sede canónica, establecían como fin primordial y prácticamente exclusivo, el culto a la imagen de Nuestro Padre Jesús del Silencio, de la que no se detalla el momento pasionista que debía representar.

No obstante, en enero de 1936, uno de los miembros fundadores de la corporación, el escultor Adrián Risueño Gallardo, presentó en el VI Salón de Arte, (muestra-concurso propiciado por la Asociación Libre de Artistas, ‘A.L.A.’ y que generalmente se celebraba en la sede de la Sociedad Económica de Amigos del País), la escultura titulada ‘Cristo del Silencio’.

Antiguo Cristo de la Sangre. Años 20.

Un nuevo dato que aporta José Jiménez afianza lo teorizado en el sentido del deseo existente en un sector cofrade de propiciar un cambio en la Semana Santa malagueña. Un grupo de jóvenes pretendió fundar una nueva cofradía con unas características semejantes a las que he reseñado. También se data tras la celebración de las procesiones de 1935.

El cambio en la puesta en escena cofrade y sus extructuras se dio a partir de 1934

En este caso, tendría como icono titular una imagen de un Nazareno con la cruz a cuestas. La iconografía representaba a Jesús cargado con la cruz cuando encuentra a su Madre camino del Calvario.

Pocas noticias o reseñas se poseen de esta desconocida cofradía. No obstante, José Jiménez pudo comprobar documentalmente que el núcleo promotor de la corporación acordó que ostentaría el título de ‘Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Camino del Calvario’, y que proyectaba realizar su desfile procesional para la Semana Santa de 1936.

Se acusaba al personal pagado de ocasionar desórdenes en los cortejos

No obstante, el nombre tuvo que ser cambiado ante el hecho de que se prestaba a confusión con el de la ya existente Cofradía de Nuestro Padre Jesús de los Pasos en el Monte Calvario. Finalmente, la comisión organizadora decidió que el nombre fuese el de ‘Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Camino del Gólgota’.

Antiguo Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario.

Antiguo Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario.

De la actividad de esta incipiente entidad da fe el hecho de que se había encargado un grupo escultórico a «un notable escultor granadino muy conocido en nuestra capital por sus excelentes trabajos». Con este dato, y dado que, de los imagineros con taller en la ciudad de la Alhambra, quien en esa fecha había realizado un trabajo para una cofradía de Pasión de Málaga, en concreto la talla de Jesús de la Sentencia, era José Gabriel Martín Simón, considero que el encargo se le pudo realizar a él. No obstante, no hay que olvidar que el aloreño, afincado en Granada, José Navas-Parejo Pérez, también había efectuado algún trabajo para Málaga; en concreto, se debe destacar la talla de la Virgen de las Angustias que en 1924 labró para la iglesia parroquial de los Santos Mártires Ciriaco y Paula. Sin embargo, sus trabajos para el mundo cofrade malacitano fueron realizados especialmente en la posguerra (como las imágenes de Jesús El Rico (1939) y la de Jesús de la Misericordia (1944).

Las nuevas cofradías querían la participación exclusiva de sus hermanos en sus comitivas

Los fundadores trataron de instituir la cofradía como una corporación con, entre otras, una nota característica: su desfile procesional solo estaría integrado por hermanos. La relación entre personal ajeno a la entidad y la existencia de problemas durante la celebración pasionista, se evidencia en esta premisa.

La iniciativa, debida a «distinguidos y conocidos jóvenes» atrajo a numeras personas. De hecho, llegó a poseer una amplia nómina de integrantes.

Se tenía el proyecto de, en breve tiempo, constituirla de una manera legal y definitiva. Asimismo, contaba con la ayuda moral y material de relevantes personalidades, tanto de Málaga como de otras capitales españolas, que ofrecían su entusiasta concurso por la idea que perseguía esta novel cofradía: la práctica de religiosidad y verdadera piedad. Una hermandad de silencio.

Estos proyectos fundacionales quedaron reducidos a meros intentos. El resultado de las elecciones de febrero de 1936, que dio paso al Frente Popular, y la consiguiente decisión adoptada de no realizar procesiones en la Semana Santa de ese año en nuestra Málaga actuarían, entre otros, como factores decisivos a la hora de impedir la consolidación efectiva y la materialización práctica de las iniciativas de fundación de estas cofradías.

Asimismo, las propias características de las hermandades que analizó José Jiménez harían inviable su consolidación en el contexto cofrade malacitano de la posguerra.

 

Fuente: Diario SUR.

Foto de portada: Vía Crucis de la Archicofradía de La Pasión.

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