HERMANDADES Y CATEDRAL: una relación en aumento

Hermandades y Catedral: Una relación en aumento

No siempre han entrado las cofradías por el patio de los Naranjos. Tanto la puerta de la Encarnación (en la plaza del Obispo), como la puerta Sur (Postigo de los Abades), han sido testigos de la entrada de Titulares en las tardes-noches de Semana Santa.

Desde el siglo XVI al siglo XIX

Hacer estación penitencial en la Catedral era algo muy habitual hasta finales del siglo XIX. A raíz del Concilio de Trento (1545-1563 comienzo de la Contrarreforma), se potenció la costumbre de realizar acto penitencial en el Primer Templo. Se sabe gracias al historiador Lorenzo Pérez del Campo, que en el siglo XVIII, un mayordomo de cada cofradía, junto a un escribano público, comprobaba la asistencia de los hermanos en su entrada a la Catedral.

A veces el recorrido variaba según el día de la semana. Así durante el siglo XVIII, el Monumento se colocaba en el interior de la Puerta del Sur. Las procesiones del Miércoles y Jueves Santo, y las del Viernes por la tarde, entraban por la Puerta de los Naranjos cruzaban el Crucero hasta el Monumento y se volvían. Mientras que las del Viernes Santo por la mañana, iban al Monumento rodeando la Girola.

De forma casi continuada, las cofradías seguían haciendo Estación Penitencial, puesto que éste era el acto primordial de su salida procesional.

Pero, hay constancia que en 1862 por (“El Avisador Malagueño”),  algunas cofradías (las procedentes de la iglesia de San Juan), entraban por la Puerta de la Encarnación-Plaza del Obispo  (Nazareno, la Puente y Exaltación).  Este acceso también fue utilizado durante mediados del siglo XIX por la Soledad (de Santo Domingo) y el Cristo de la Misericordia.

Por su parte, el Nazareno del Paso, entraba por la Puerta de Postigo de los Abades y salía por la de las Cadenas tras visitar el Monumento.

El Obispado indicaba la hora de entrada, que solía ser entre las 17:00 horas y las 21:00 horas , aunque había excepciones.

Traspaso y Soledad y Viñeros

Ntra. Señora del Traspaso y Soledad (Viñeros) en el interior de la S.I.C.B.

Desde finales del siglo XIX hasta hoy

A finales del siglo XIX dejó de ser prioritario para las Cofradías la visita a la Catedral. Además, a partir de la segunda década del siglo XX, los tronos empezaron a aumentar de tamaño, por lo que impedía el paso al Primer Templo; dándose más importancia a la espectacularidad de los cortejos, que al acto penitencial catedralicio. A todo esto, se sumó que en las décadas de la posguerra, la relación de las cofradías con el Obispado no eran muy fluidas. Aunque hubo algunas excepciones.

1.- Antonio Baena, presidente de la recién fundada Agrupación, pide al Cabildo se de permiso para que la procesión de Cristo Resucitado (era su primer año), entre en la Catedral. Se acepta, con la condición de que penetre en el primer Templo entre las 7 y las 7 y media de la mañana. Fue el primer Titular que entró en la Catedral en el siglo XX

2.- En los años 30, cinco cofradías se cobijaron en la Catedral, debido a los sucesos de mayo de 1931 (véase otro artículo en esta web).

3.- En 1949, Viñeros entró a rendir homenaje al Monumento en un trono prestado por el colegio Salesiano (a partir de 1950, entraba con el propio trono de Cristóbal Velasco).

4.- Tras el cambio de liturgia del Concilio Vaticano II, la Virgen de Servitas, tras su procesión en la noche del Viernes, se quedaba en la Catedral para recibir el pésame de los fieles (entre 1957 y 1967); volvía a San Felipe Neri al día siguiente.

5.- En 1977, D. Ramón Buxarrais accedió a que la Archicofradía de Jesús de la Pasión entrara en la Catedral.

A partir de la década de 1980, las relaciones entre Obispado y Cofradías mejoran notablemente. Aunque D. Ramón Buxarrais era muy crítico con la presencia de militares en las procesiones y con la actitud de algunos portadores y cofrades, para “lucirse o divertirse” durante los cortejos,  contribuyó a que las puertas de la Catedral se abrieran a las Hermandades. Bajo su mandato empezaron las coronaciones marianas de nuestra Semana Santa. (Curiosamente, ninguna de las dos Coronaciones realizadas durante su Obispado, fueron presididas por él).

El Cabildo Catedralicio se negaba reiteradamente a las peticiones de diversas cofradías (especialmente las “jóvenes”) para entrar en el Templo, aduciendo problemas de limpieza, vigilancia y alteración de los cultos internos. Tras años de insistencia,  Ramón Buxarrais pidió al Cabildo Catedralicio que cediera, y en 1988, siete cofradías más entrarían (Salud, Humildad, Dolores del Puente, Penas, Dolores de San Juan, Descendimiento y Monte Calvario). Se creó una comisión mixta (Agrupación y Cabildo), para establecer horarios y otros detalles, como que el costo de la limpieza estaría a cargo de las Cofradías que entraran. En cuanto a la vigilancia, cada cofradía dispone de un servicio interno para evitar incidencias. 

A partir de 1996, y con motivo del 75 aniversario de la Agrupación de Cofradías, esta entidad organiza un Vía Crucis que se realiza en el interior de la Catedral. Se han realizado hasta la fecha, una veintena de Vía Crucis (el del año 2000, de carácter jubilar se celebró en la fachada principal del Primer Templo).

Y con motivo del aniversario de algún Titular, se ha realizado la Misa Estacional en el interior de la Catedral, como en junio de este año, con la Virgen de la Estrella como protagonista.

Todo esto indica una mejor relación entre Cabildo y Agrupación, aunque han habido diferencias en algunos momentos.

Durante más de un siglo (desde finales del siglo XIX hasta 2018), las cofradías entraban y salían por las Puertas de las Cadenas; desde este año, tras haber sido habilitada la Puerta del Mediodía, entran por aquí; y salen por la plaza de los Naranjos.

2019 pasará a la historia del mundo cofrade, como el año en que se habilitó la entrada de los cortejos procesionales por la Puerta de Postigo de los Abades, estrenándose la rampa de acceso con la Cofradía de Humildad y Paciencia.

Diecisiete eran las cofradías que tenían previsto entrar en la Catedral, pero debido al tiempo inestable, Fusionadas no salió de su sede en San Juan en la noche del Miércoles y Vera-Cruz se volvió en Atarazanas el Jueves.

Casi todas hicieron el recorrido por la Catedral atravesando el Crucero; sólo Jesús de la Pasión y las del Jueves Santo hicieron el recorrido por el trascoro. Llamativo es el lento transcurrir de la Hermandad de las Penas, que tardó 73 minutos en atravesar el Crucero. Las del Jueves Santo estuvieron más tiempo del previsto en el interior esperando que dejara de llover.

No hay unanimidad de los actos: no hay patrón único. Sopranos, corales, organistas pusieron música a actos como la proclamación de la Palabra, Vía Crucis y recitado de las Cinco Llagas.

Según destaca “La Saeta”, el público fue “razonablemente respetuoso”; pero también señala la revista la falta de civismo por la cantidad de basura generada.

Ojalá, Cabildo, Agrupación y Cofradías subsanen las deficiencias que han habido, y los actos penitenciales se realicen con el esplendor y recogimiento que deben tener.

Fuente: Diario Sur, La Opinión de Málaga, La Saeta de Otoño. El fulgor de un trono

Fotos: Nazarenos de Málaga (Traspaso y Soledad de Viñeros en la Catedral) , Imágenes de un siglo (Foto de portada: Coronación de Ntra. Sra. de los Dolores (1986)

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