La Crisis de los Hombres de Trono (III parte)

La solución se veía venir: Los jóvenes hermanos. Sacar un trono se convirtió en rito, en una manera de ser mayor, de pasear una virilidad recién estrenada, una forma de que las niñas llevaran bocadillos y Coca-Cola a los varales. A finales de los 70, también era una forma de conseguir un dinero extra para el viaje de estudios de COU (como ocurrió a los que estudiábamos en el Colegio Los Olivos en 1975).  La solución se completaba con la incorporaciones de las jóvenes en las filas de nazarenos; en parte por ellas querían participar y en parte por necesidad de las cofradías a entrar ellos bajo los varales. 

Y esa incorporación empezó con la Cofradía del Coronado de Espinas. El 15 de abril de 1946 los malagueños vieron con escepticismo la incorporación de los jóvenes hermanos bajo los varales saliendo desde San Agustín. Desde entonces fue conocida como Cofradía de los Estudiantes

Por entonces (mediados de los 70) era frecuente que la juventud se incorporara antes a los tronos Cristíferos que a los de las Vírgenes, por ser estos últimos más pesados. Lo vemos en la siguiente foto:

Cristo de los Milagros / Virgen de la Amargura. 1973.

 

1974: Este es el año en que los hermanos se incorporan a los tronos de forma prácticamente total, pasando de la túnica y faraona al traje oscuro (como lo hacían desde 1945 los hermanos de Estudiantes); de cobrar por salir a no tener que pagar, aunque en algunos casos se aceptaban donativos para sufragar los gastos. Por entonces, a los jóvenes se les obsequiaba con bocadillo, refresco y tabaco.

Con el tiempo, y desde hace algunos años se vuelve del traje oscuro a la túnica y faraona; de pagar al hombre de trono a tener que pagar por sacarlo; y de ofrecer bebidas, comida y tabaco, a prohibirlo.

Con este paso de “hombres de trono” a “hermanos portadores” se termina esta década tan problemática en el mundo cofrade. Últimamente, han habido hermandades que han comunicado por las redes sociales problemas para llenar las plazas de portadores. Pero esto es otra historia.

Miguel J. nos cuenta que él llevaba el trono de Jesús Nazareno de los Pasos en el Monte Calvario. «A la altura de calle Cister, buena parte de los portadores de la parte delantera se fueron, y tuvieron que repartirse por los varales con la ayuda de gente de fuera. Hasta el templo, en Compás de la Victoria (creo recordar que por entonces el tinglao estaba en una bocacalle, Hernando de Zafra). Varales grandes de altura y cortos de largo», añade Miguel J.

1975: Aún estaba presente el problema de la falta de hombres y, lo que era peor, la deserción en mitad del recorrido. En este año, el trono de la Virgen de la Estrella no se pudo mover en el pasillo de Santa Isabel (otra vez en esta vía), a la altura del puente de Sto. Domingo. Algunos de los hombres de trono del Cristo, cuando éste se estaba ya encerrando, al enterarse, cruzaron el puente y observaron que había muchos huecos. Nos cuenta esta anécdota uno de los portadores de Humillación R.D.R., que cruzaron el puente para meter el hombro. Se encontraron con «poquísimos hombres de trono, los que habían quedado eran muy jóvenes; muchos se habían marchado ante la negativa de Paco Lara, Hermano Mayor entonces, de subir 100 ptas» más de lo contratado. Y así pudieron completar el recorrido. La campana cascá y Paco Lara a voz en grito. I.F., que iba de promesa en el Rocío también se acuerda de este incidente.

Azotes y Columna. 1975. Los jóvenes no pueden con unos tronos no aligerados de peso aún. Obsérvese que se trata del mismo trono que años antes lleva Animas de Ciegos (cuya foto se incluyó en la Segunda Parte de este artículo).

 

1980: Todavía había problemas para completar el trono. J.C. nos cuenta que se acercó el Viernes de Dolores por el tinglao donde se montaba los tronos de los Gitanos, para ver si había sitios libres. Le dijeron que sí, pero que se buscara traje y guantes. Tras prestárselo un amigo volvió y llevó a la Virgen de la O, nada menos que en el puesto E-2; como el E-1 abandonó el puesto, él se convirtió en cabeza de varal. Este mismo compañero (J.C.), al año siguiente, tras haber llevado Azotes y Columna, metió el hombro en el trono de la Paloma que tenía “un montón de huecos”, junto a otros compañeros. 

Otro miembro del grupo, J.A.A. nos cuenta como él y otros amigos ayudaron a Prendimiento a subir Dos Aceras, puesto que también tenía huecos; «en aquellos años, era común encontrar huecos en los tronos. Recuerdo ver pasar muchos (huecos) y meternos en los varales para “echar una mano” sobre todo, los de recorrido difícil».

Aunque la transición de hombres pagados  a jóvenes que pagaban había acabado a mediados de los 70, a principios de los 80 aún había problemas. J.A.C.L. recuerda «que fui con un amigo unos días antes y pregunté si faltaba gente, me contestaron que sí. Yo en esa época no tenía dinero y lo dije y no me pidieron nada». Ese año sacó Sentencia, Azotes y Columna, y Resucitado.

1981: Es curioso que unos de los tronos que en el que se incorporaron más tarde los hermanos fue el de la Virgen de Gracia y Esperanza.

Tras ser abandonada 3 años antes en Puerta del Mar, en 1975, la Cofradía decidió procesionar a la Virgen de Gracia en un trono de pequeñas dimensiones. Era portado por hermanos y estudiantes, no por asalariados.

 

Termino estas líneas con un recuerdo propio: La mesa de la Sagrada Cena arrastrándose al salir del Recorrido Oficial. No por deserciones, si no por impotencia de los hermanos portadores. 

 

 Actualmente algunos tronos, especialmente de vírgenes, tienen un peso similar a algunos de los años 50, pero varía sustancialmente el número de portadores. Por ejemplo, el Consolación y Lágrimas pesaba 4.000 kilos  y lo llevaban 120; el actual de la Virgen de la Paloma, pesa 3.900 y lo llevan 282.

 

 

Fuentes: La Saeta de 1997.  D. Herrera/I.A. Castillo. Breve historia de la Semana Santa de Málaga, de J. Jiménez Guerrero. Imágenes de un siglo. Diario Sur. Pasión del Sur. El Album. Diario Sur. La Saeta de Otoño. 2018. F. J. González Díaz. Nosoalameda. Revista “Guión”. Diario Sur. Abril 2013

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