La misteriosa túnica de Viñeros (finales del siglo XIX – 1931)

A finales del siglo XIX, los hermanos decidieron adquirir una nueva túnica para su Titular. La encargaron al bordador Luis Reynés, que tenía su taller en la calle Granada. Este le ofreció una túnica de terciopelo morada ricamente bordada en oro, y le contó la siguiente historia:

«Un día llegó hasta mi tienda una dama enlutada que me dio el encargo de confeccionar esta túnica. Me pagó una importante cantidad  por adelantado y me encargó que si pasado cierto  tiempo no enviaba el resto del dinero convenido, enviara el anticipo al cura párroco del pueblo de X (no lo mencionó) y dispusiera de la túnica como quisiera. Al pasar la fecha de plazo y no presentarse la señora, envié el dinero al cura diciéndole de quien procedía. Nada sabía el cura ni de la túnica ni del dinero; y lo que más le extrañaba era que no sabía que existiera en el pueblo la señora cuyo nombre y señas le envié . Esta es la historia de esta túnica. Está a vuestra disposición. Si al Cristo le está bien, podéis llevárosla».

Aunque a simple vista la túnica era pequeña para el Titular, se la llevaron pero, ante la extrañeza de todos, la túnica le venía bien a la imagen.

Con esta túnica estuvo muchos años el Señor de Viñeros (de escuela sevillana, del siglo XVIII)  hasta que desapareció con la imagen, en la quema de 1931.

 

 Fuente: Pasión del Sur .

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