La parada de la plaza Arriola

La Hermandad de la Sentencia sale en procesión cada Martes Santo. Hace ya muchos años que las cofradías de este día llegaron a acuerdos para establecer un recorrido oficial perfectamente coordinado. Sin embargo, esto no siempre fue así.

La Semana Santa malagueña está repleta de hechos insólitos, anécdotas que aún hoy perduran, aunque sean como un eco, en la memoria de muchos cofrades.

La Sentencia se incorporaba detrás del Rescate desde la salida en la plaza de la Merced, y discurría por la calle Álamos y la calle Carretería delante del Rocío, que por aquel entonces cerraba la noche del Martes Santo.

Ya en el recorrido oficial, entre la Sentencia y el Rescate, se incorporaba la Humillación, algo que derivaba en una situación completamente surrealista: la procesión de la Sentencia tenía que esperar a veces cerca de una hora para poder iniciar el recorrido por la Alameda Principal.

De poco servían entonces los esfuerzos de los mayordomos de la cofradía para evitar la desbandada generalizada, con abandono de tronos y enseres incluido. Los nazarenos, capirote en una mano y bocadillo en la otra, deambulaban por la zona de la plaza de Arriola a la espera de poder entrar en las calles que son comunes a todas las procesiones.

Esta imagen, ahora impensable, terminó por convertirse en una estampa habitual de cada Semana Santa. Y tras el parón, tocaba volver a organizarse para que la procesión hiciese su entrada en el recorrido oficial. Nazarenos y hombres de trono retomaban posiciones tras una larga parada que dejaba frío a más de uno.

 

Fuente: Alejandro Díaz. Diario Sur. 

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