El Rico: Amanecer en Puerta Oscura

Sin faltar a su cita

Recuerdo esos rayos de sol que iluminaban el salón de mi casa cada Miércoles Santo, y ella se iba, yo apenada no tenía otra alternativa más que resignarme. Papá siempre la acompañaba a su cita con Ntro. Padre Jesús El Rico.

 

«¿Y mamá cuando me recoge?» preguntaba cada año a mi madrina.

(Ella me llevaba a ver el resto de procesiones de ese día, mientras mi madre cumplía su promesa).

Ella me respondía : «Espera, que ya mismo llega el Rico».

Desde calle Calderería ya se oían los Tambores.

«¿Es el Rico?» «¿Mamá ya viene?» siempre preguntaba con impaciencia, sin ser consciente del esfuerzo que ella hacía año tras año pidiendo a su Nazareno.

Y si, mi mamá venía, pero antes llegaba él, Jesús El Rico.

Ese año, inexplicablemente, me deslumbró, como si por un momento y a pesar de ser una niña me quisiera decir algo, me dejó casi sin habla, preludio quizás del desenlace que poco tiempo después sucedió.

Mi madre fallecía de un cáncer.

Pero Mamá ya venía a recogerme, para mi era el mejor momento de cada Miércoles Santo.

Y ella, cansada pero feliz, un año más tras su promesa, promesa de la que algún día contaré su origen.

Pero no nos desvirtuemos, por que Mamá ya me llevaba a casa en esa jornada de Miércoles Santo, como cada año, y por el camino me hablaba de ese señor al que llaman Jesús El Rico.

 

Autor

Cofrade y Hermana de Zamarrilla, Santo Traslado y Sepulcro. Escribiendo Historias desde 2016.

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