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Hay que celebrar la Semana Santa. Hay que hacer culto público, manifestación de fe en las calles, procesionar nuestras creencias.

En la situación actual y ante las medidas de seguridad sanitarias tenemos que reinventarnos, buscar, adoptar y adaptar medidas para conseguir el principal fin, el culto público, misión primigenia del cofrade, hacer Semana Santa con responsabilidad, ofrecer alternativas, ideas imaginativas, novedosas, eso sí, provisionales para estas circunstancias de 2021. 

Medidas excepcionales para un tiempo excepcional.

Nos va mucho en ello, nuestras entidades, nuestras acciones de todo tipo dependen de “vender” Semana Santa somos, queramos o no, una industria. Sí, y hay compromisos económicos que cumplir.

 ¿Quién podía esperar lo que nos está ocurriendo…? 

Claro que va a ser muy difícil o casi imposible en las circunstancias actuales y visto lo visto celebrar la Semana Santa en la calle y, de cualquier forma. 

Pero no hay que poner interrogantes en lo que podemos hacer, hay que poner ideas, poner ese talento tan apelado al servicio del mejor proyecto posible, realizable o no, como son los proyectos.

Tampoco ser negacionistas recalcitrantes instalados en la comodidad económica por un alto número de hermanos, o lo peor, inventar o mentir con circunstancias populistas nunca expuestas, al más puro estilo cainita en pos de no sé qué oscuros intereses ¿tan difícil es entender lo que son ideas, alternativas, opciones…? 

¿Privatizar lo popular? ¿Ensillar la Semana Santa en su plenitud? Hacer comparaciones extremas desafortunadas, venga…

Dentro de nuestras posibilidades hay gentes y familias como artesanos, profesionales de todo tipo que dependen de nosotros; siempre nuestro esfuerzo ha sido y es comunitario, el esfuerzo de todos y la colaboración, la principal premisa en nuestra centenaria historia.

Transformación, ampliación, mejora, adaptación del patrimonio, creación de hogares cofrades, casas hermandad donde lucir y proteger tesoros patrimoniales, dar cabida al patrimonio humano para transmitir a  generaciones nuestro sentir, cobijar bandas musicales para que sean cunas de arte, acción social artística que redunde en el engrandecimiento procesional, dinamización de espacios urbanos muchas veces deprimidos y faltos de referencia social, donde nuestras iniciativas de ayudar al prójimo han sido y son evidentes. 

Se están celebrando reuniones, comisiones de trabajo de cofrades que emplean su tiempo y sus experiencias en ofrecernos alternativas para exponer a los administradores políticos las necesidades y adaptaciones, para hacer posible nuestro fin dentro de las medidas de protección contra la pandemia. 

María Stma del Rocío en Tribuna de los Pobres

No sabemos, ni NADIE sabe en qué situación estaremos en marzo de 2021 y se contemplan diferentes escenarios, no seamos agoreros y menos reventaores de bajo estilo, dejemos trabajar a quienes comprometen su tiempo y experiencia. 

Se ha o han filtrado un documento de trabajo y extracto de ideas sobre esta tormenta que tenemos encima, puede ser nuestro paraguas o no, será según las desconocidas circunstancias, pero debemos estar preparados, prevenidos. 

En el mismo documento se explicita el sentido de esas ideas, pero eso no nos importa, aquí vamos directo a hacer y dar leña a todo, auspiciados por nuestra era de la comunicación donde todo, sin criterio, se multiplica exponencialmente como un virus, ¿qué fácil verdad…? 

Lo de comprometerse, perseverar y emplear nuestro tiempo, eso menos… Pues toca ofrecernos, trabajar, colaborar, plantear, arrimar el hombro dentro de nuestras posibilidades, el tangao no es nuestro estilo y eso es lo que estamos haciendo tangarnos en nuestra responsabilidad de cofrades comprometidos y perseverantes. 

Se escucha, ¿qué va a pasar cuando terminemos este mal sueño? Aquí pongan ustedes la respuesta que, si no hacemos algo, desde luego no será muy alentadora. 

 

¡Gracias! 

Coco Jurado. 

 

Autor

De malaguitud insospechada. Málaga - Adicto.

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