Una Semana Santa para la historia

Una Semana Santa Lejana

Quedan días para que huela a incienso, para que el sonido de una banda y la luz de las velas de los penitentes nos anuncien que nuestros Sagrados Titulares están un año más en la calle, quedan sólo unos días para que NO se celebre la Semana Santa de 2020.

Calle Parras esperará, sola, ver a su Málaga llena de Palmas, y con emoción oír los primeros toques de campana de su Señor entrando en Jerusalén, pero pasarán los minutos y no habrá nadie, no se acontecerá nada. Entonces, con la mirada perdida preguntará a su vecina San Felipe: ¿Qué ocurre con la Pollinica? San Felipe muda, dirige con pena su mirada a San Agustín y le dice: «Hoy amiga calle Parras nada sucederá».

El Lunes Santo la Cruz Verde no tendrá alegría, no tendrá palmas de Gitanos. La Alcazaba no podrá abrazar al Santísimo Cristo de los ojos claros, y el barrio de la Trinidad enmudecido no se hará un mar tras el Señor de la túnica blanca. El puente de Santo Domingo paralizado, observará con tristeza la capilla de la Señora de los Dolores.

El Martes Santo Rocío no se casará con su Málaga, el Nazareno del Perdón no caminará por su entregado barrio de Nueva Málaga  y Jesús del Rescate permanecerá en su capilla callado. Desde Santo Domingo una Estrella no se encenderá esta vez, y en Santiago, María Santísima del Rosario tratará de consolar a su hijo sentenciado.

El Miércoles Santo las palomas no alzarán su vuelo para posarse en su manto ni en su corona, y en el interior de San Felipe no habrá Consolación para tan desdichado día. La Plaza del Obispo no quedará bendecida, ni el preso ni el pueblo malagueño serán liberados. La Guardia Civil no acompañará a su protector, el Señor Expirando les ha mandado a otra misión.

Y un Jueves Santo sin Misericordia, ni Milagro, ni Esperanza, los caballeros legionarios dejarán desierta la plaza de Fray Alonso de Santo Tomás. Y Málaga quedará traspasada por el peso de la Soledad.

Un Viernes Santo más silencioso que nunca, esperará a que el Domingo de Resurrección, el Santísimo Cristo y su madre, nos den la buena nueva, el virus ya no existe, no hay más contagios, pues la batalla la hemos ganado.

Y Calle Parras volverá a mirar a su vecina San Felipe Neri, luciendo de nuevo una mirada de ilusión, como cada año, ansiosa de que llegue el próximo Domingo de Ramos.

 

 

 

Autor

Cofrade y Hermana de Zamarrilla, Santo Traslado y Sepulcro. Escribiendo Historias desde 2016.

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