VESTIR A LA VIRGEN (II). Acto Intimo

Vestir a la Vírgen (II parte). Acto Intimo

La mayoría de nuestras Vírgenes son de candelero. Son imágenes que sólo tienen talladas las manos y la cabeza. Desde la cintura hacia abajo es un cuerpo de madera devastada con la forma de cintura, dos brazos articulados en hombros y codo, y una falda o candelero compuesto de varios listones que finalizan en una base ovalada.

Sobre esta estructura  se colocan en primer lugar las enaguas de color blanco y al que se le añaden otros de medio cuerpo (faldera), para dar mayor volumen.

Como norma, las camareras se encargan de cambiar las enaguas y camisa. Pero dice Nazareno Verde (vestidora de la Virgen de la Esperanza hace años), que eso lo hace cualquiera. El verdadero arte de Vestir a la Virgen empieza ahora.

Este es su relato de Acto Intimo:

«La imagen comienza a ser desnudada por las camareras hasta dejarlas en “devanadera”. Pero jamás se verá el entramado de madera y lona”;  “La enagua nunca se desprende de la imagen, sólo en restauraciones o arreglos especiales». 

«Una vez colocada la camisa y las enaguas, abrochados los botones, ajustados presillas y lazos, se le pondrá (siempre con alfileres), primero el percherín o corpiño, luego los manguitos y después las mangas, para terminar con la falda y el cinturón, fajín (si es que lo lleva), o cinturilla».

«Hecho todo este arreglo vendrá el peinado. La cabellera suelta (el pelo llega a la mitad de la espalda), es cepillada cuidadosamente, peinada con todo el amor y esmero, para terminar haciéndole un moño bajo, sujeto con horquillas y envuelto en una fina redecilla para evitar que se caiga el rodete».

«En el argot cofrade, ‘Vestir a la Virgen’ no es ponerle la saya o la ropa interior, que eso cualquiera lo hace. Vestir a la Virgen es saber ponerle el tocado, colocarle la toca y la corona. Y hacerle los pliegues del manto. Ahí está la explicación del arreglo y ahí reside la gracia. La persona encargada de esta tarea empezará a luchar con quince o veinte metros de encajes, mantillas, puntillas de oro, alfileres… Esta persona tiene que ir enmarcando el rostro de la Señora, “haciendo pecho” de bullones, de rizos, cruzado… ¡la locura!»

«Cuando toda esta ceremonia ha terminado -y antes de su traslado al trono-, se le reza el rosario o alguna oración, y -Nadie de los presentes, nadie- se acordará al verla que la imagen es de “devanadera” y forrada, o que lleva tantos o más alfileres, o que puede hacer este o aquel apaño para ocultar algún defecto».

«La Señora está lista para acompañar a su Hijo por las calles de Málaga».

 

* Leer Vestir a la Vírgen (I parte). Evolución

 

Fuente: Pasión del Sur (II). Diario Sur. 1999. Detalles del proceso descrito por Nazareno Verde, recogido en la web de pasoyesperanza.es

Foto de portada:  Jesús Frías ante «su» Virgen del Amor. 

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En busca de nuestras raíces.

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